Ayuntamientos 2.0
Documento de exención de quintas y levas.

HISTORIA Y LEYENDAS

El origen de su nombre es latino, de "urtica" con sonorización de la velar y apertura de la "u" a "o" más un sufijo. En sus términos hubo asentamientos prehistóricos, como lo demuestran las cuevas exploradas y talleres al aire libre en los que se han encontrado restos de lanzas, sílex y otros utensilios del hombre primitivo.

Con el nombre de Orticosa figura en el voto del Fernán González, "Omnes villae de ambobus Cameris, Orticosa, Enciso, etc." En el año 1158 los reyes Sancho III y su esposa doña Blanca cedieron el monasterio de Nuestra Señora de Castejón a la iglesia de Calahorra; en la escritura de donación se dice "de quodam monasterio quod vocitant Beatam mariam de Castejon, et iacet in termino de Nieva; Inter villam Ortigosa, et Inter villam Anguidano" y, como se aprecia, Ortigosa aparece ya con su nomenclatura

Los vecinos de esta localidad participaron -según la tradición- en la legendaria batalla de Clavijo librada entre los ejércitos de Ramiro I y los de Abderramán II, en la que se habría aparecido el apóstol Santiago montado en un caballo blanco. Y en la victoriosa jornada de las Navas de Tolosa de 1212.

Ortigosa no se menciona en el Privilegio del señorío de Cameros otorgado en 1366 al caballero navarro Juan Ramírez de Arellano; pero sí fue uno de los tres pueblos, junto a Lumbreras y Villoslada, que el rey Enrique II de Castilla donó a don Pedro Manrique de Lara, en privilegio extendido el 8 de abril de 1366 en Burgos, por abandonar la causa del rey Pedro I el Cruel y pasarse al partido del bastardo Trastamara.

Documento de 1447.

Posteriormente los Manrique de Lara, ya condes de Treviño, recibieron en 1482 el título de duques de Nájera otorgado por los Reyes Católicos a don Pedro Manrique. Desde entonces Ortigosa pasó a depender de la casa ducal de Najera, hasta que en 1781 se constituye en villa realenga.

El esplendor de Ortigosa durante la Edad Moderna se debe básicamente al florecimiento de la Mesta con la explotación del ganado lanar trashumante y estante.

Los paños riojanos que se fabricaban en el siglo XVIII eran consumidos por los vecinos de las localidades, abastecían a las tropas reales o se exportaban al resto de la Península. Este abastecimiento de tropas explica que en los años de gran demanda como en 1733, el rey Felipe V eximiera de levas y quintas a los pañeros y pastores de Laguna de Cameros, Lumbreras, Pradillo y Ortigosa.

A mediados del siglo XIX se detecta una importante decadencia de la producción de lana y de la industria textil de la que se culpabiliza a los españoles por el descuido de la raza merina, en tanto que los extranjeros la mimaban: "de seis millones de cabezas merinas en España antes de 1808, apenas se cuenta a mitad de siglo con un millón". Las fábricas de paños de Villoslada, Torrecilla, Ortigosa, Munilla, Enciso, Rabanera y Soto apenas podían conseguir, cada una, 500 arrobas de lana para su elaboración.

Ortigosa tuvo por aldeas a El Rasillo hasta el año 1817 en que Fernando VII la declaró villa de realengo; y a Peñaloscintos, que continúa siendo aldea de la villa y de la que dista dos kilómetros.

Ortigosa y sus dos aldeas figuran en el artículo de Nájera en las adiciones al censo de la Corona de Castilla del siglo XVI con 300 vecinos, 1.500 almas.

El Diccionario Geográfico, publicado en Barcelona el año 1830, registró un total de 17 vecinos, 1585 almas; y el censo de la nueva provincia de Logroño de 1840, 211 vecinos, 944 almas.

El año 1845 los ortigosanos presenciaron el prendimiento de Martín de Zurbano, guerrillero de Logroño muy destacado durante la Guerra de la Independencia, que acababa de pronunciarse en Nájera donde expuso su programa: Constitución de 1837 y gobierno de Espartero bajo el cetro de Isabel II, contra el gobierno de Narváez. Parece ser que estuvo oculto en una de las cuevas de la localidad junto a su ayudante Cayo Muro con la intención de marchar con los rebaños a Extremadura para pasar a Portugal. Se cuenta que las dificultades que ofrecía su escondite le obligaron a trasladarse a un pajar del pueblo, donde fue descubierto. Una vez apresado fue conducido a Logroño, donde murió fusilado, con sus dos hijos, el 21 de enero de 1845, convertido en mito del progresismo.

El 18 de septiembre de 1932 se colocó la primera piedra del pantano de Ortigosa con la presencia del Presidente de la República don Niceto Alcalá Zamora y de Indalecio Prieto, con lo que las mejores tierras cultivables de Ortigosa desaparecieron. No obstante, en la posguerra la regulación de las aguas del embalse de Ortigosa ocasionó la tendencia creciente de la población del valle del Iregua, excepto Nalda, cuyo regadío estaba asegurado desde antiguo.

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